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Criterios de efectividad para la toma de decisiones desde el Miraísmo por la Renovación Absoluta


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El Miraísmo privilegia la efectividad como criterio para la toma de decisiones públicas. Efectividad se entiende como la capacidad de resolver las necesidades sociales con gobernabilidad y resultados equitativos, sostenibles, sustentables y competitivos.

Desde esta definición el Miraísmo plantea siete elementos a tener en cuenta:

Elementos de la efectividad

Capacidad de satisfacer necesidades sociales. Es el poder de identificar, entender y analizar las necesidades y los conflictos de las poblaciones, así como de generar condiciones que permitan superarlos.

Gobernabilidad. Definiciones como la de Torres Melo (2007: 412) conciben la gobernabilidad como las capacidades de los actores sociales para encaminar a la sociedad al bien común. El PNUD considera que la gobernabilidad es “la forma como el poder político es ejercido en un país dado”, que podría entenderse como la “capacidad del sector público de gestionar en forma eficiente, transparente, responsable y equitativa los recursos de todos” (Torres Melo, 2007: 418). Kaufman (2002: 4), del Banco Mundial, argumenta que “la gobernabilidad (governance) se define como el ejercicio de autoridad a través de tradiciones e instituciones formales e informales para el bien común, abarcando: (1) El proceso de seleccionar, monitorear y reemplazar gobiernos; (2) la capacidad de formular e implementar políticas acertadas y prestar servicios públicos y (3) el respeto de los ciudadanos y del Estado hacia las instituciones que gobiernan las interacciones económicas y sociales entre ellos” .

Convivencia. Convivencia, además de “vivir juntos”, significa lograr resultados de la cohabitación, expresados en la identidad compartida, la mutua confianza y cooperación, la generación de oportunidades, y la construcción y realización de los derechos, no sólo en el discurso sino en la realidad.

Equidad. Indica Karen Mokate (1999: 14) que: “el concepto de equidad se fundamenta en tres valores sociales: igualdad, cumplimiento de derechos y justicia.” A ello agrega que “hay amplio consenso con respecto a la prioridad que se debe asignar a la equidad como pauta o estándar para las políticas públicas”. Falta un concepto más claro de equidad; se puede confundir la equidad con el igualitarismo.

Sostenibilidad. Se refiere a las condiciones y características que hacen que los sistemas, políticas, programas, proyectos y las decisiones públicas en general permanezcan firmemente “establecidos”. Desde este enfoque, y siguiendo a Arrigo Coen Anitúa (2006), puede entenderse que la sostenibilidad tiene diferentes dimensiones, entre las cuales se destacan las siguientes: económica, externa, financiera, tecnológica, social, ambiental, institucional y política. La sostenibilidad se refiere a las condiciones propias o internas de los sistemas que les permiten existir.

Sustentabilidad. Arrigo Coen Anitúa (2006) considera la sustentabilidad como la condición de un sistema (política, programa, proyecto, decisión pública) que le permite estar alimentado, asegurar los medios de sobrevivencia y de persistencia, y extender su acción en el espacio y en el tiempo. La sostenibilidad se refiere a las condiciones externas a los sistemas que les permiten existir.

Competitividad. Sobre la competitividad se destacan dos connotaciones. La primera, con sentido productivo, y la segunda, con un enfoque más general de generación de bienestar. Desde el primer punto de vista, se entiende como: a) La dotación, en términos de cantidad y calidad, de los factores productivos básicos (fuerza de trabajo, recursos naturales, capital e infraestructura), así como de las habilidades, conocimientos y tecnologías especializados que determinan su capacidad para generar y asimilar innovaciones. b) La naturaleza de la demanda interna en relación con la oferta del aparato productivo nacional. c) La existencia de una estructura productiva conformada por empresas de distintos tamaños, pero eficientes a escala internacional y d) Las regulaciones y actitudes culturales frente a la innovación, la ganancia y el riesgo (Jáuregui, 2001).

Desde la segunda perspectiva, se entiende la competitividad como la generación de bienestar, que hace las sociedades más apropiadas para generar bienes, servicios y utilidad social.

El trabajo político y social que nace de la aplicación del Miraísmo se hace a la luz de cada uno de los anteriores componentes en cada uno de los espacios conflictivos que constantemente se presentan en sociedad.

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